“Paraguay ahora: del diálogo a la acción” Parte 1– Caracterización situacional del Paraguay: fortalezas y paradojas

Foto de Elton Nuñez — YLUUX

Somos ciudadanas y ciudadanos comprometidos con un proceso de cambio estructural del Paraguay; líderes y lideresas pertenecientes a las nuevas generaciones.

Crecimos durante el proceso democrático iniciado luego de la caída de la dictadura stronista (1989). Estamos vinculados con la academia, la empresa, el emprendedurismo, el movimiento campesino, el feminismo, el movimiento indígena, las organizaciones urbanas, la comunidad LGBTIQ+, el movimiento ambientalista, los partidos políticos, el arte, los derechos humanos, la cultura, entre otros sectores. Varios compartimos más de una causa, más de una identidad y más de una práctica asociativa.

Nuestras experiencias son muy diversas pero guardan un común denominador: la necesidad de avanzar más y mejor en la articulación de esfuerzos convergentes y sinérgicos. Observamos que el aumento de organizaciones y proyectos en los diferentes sectores no desemboca en acciones concertadas. Hay consenso sobre la ausencia de una visión colectiva de desarrollo que, efectivamente, oriente las políticas públicas y las acciones de los diferentes actores.

Por esta razón, estamos participando de un proceso de diálogo estratégico sobre el país denominado “Paraguay Ahora”, haciendo el esfuerzo de reconocer y valorar la diferencia y el disenso, formular preguntas difíciles pero necesarias, analizar las causas de nuestras complejas situaciones y reflexionar sobre los grandes desafíos nacionales.

A más de 30 años de haberse iniciado el proceso de democratización, persisten obstáculos estructurales que impiden el ejercicio efectivo de todos los derechos para todas las personas, de modo a progresar hacia una sociedad cada vez más igualitaria, inclusiva, respetuosa de las libertades y las diferencias y donde primen condiciones favorables para el despliegue de las capacidades humanas.

En un momento en que toda la humanidad está siendo interpelada por la pandemia de Covid 19, poniendo en cuestión los modos dominantes de

producción, la convivencia social y la relación con la naturaleza, ratificamos la decisión de ejercer nuestra responsabilidad histórica, como ciudadanos y ciudadanas y como nuevas generaciones.

Vemos la necesidad de profundizar el diálogo social entre los diferentes sectores del país, articulando voluntades en torno a un proyecto histórico del Paraguay desde una perspectiva de largo plazo.

“Paraguay Ahora” tiene como objetivo incidir en cambios de fondo en el país. Este documento, denominado Paraguay: del diálogo a la acción versión 1.0, recoge las reflexiones desarrolladas durante siete meses en las que participaron más de 50 líderes y lideresas provenientes de diferentes sectores..

El documento tiene como finalidades:

• Presentar un análisis situacional del país ofreciendo una perspectiva innovadora, integral y contemporánea.

• Exponer las tendencias que se avizoran a partir del análisis de situación;

• Llamar la atención sobre temas que el país no está dialogando o preguntas que los actores del país y las instituciones no están formulando;

• Ilustrar las vinculaciones sistémicas que caracterizan al Paraguay contemporáneo;

• Visibilizar los puntos críticos sobre los cuales resulta perentorio construir metas estratégicas de cambio;

• Enunciar las medidas que, a corto, mediano y largo plazo, son fundamentales.

• Estimular el deseo y la imaginación sobre el cambio y posibles escenarios de futuro; protagonizar el diálogo no solo es un desafío de esta iniciativa, sino también de todo el país. Un espacio de diálogo entre personas representativas de la sociedad es una apuesta político-ciudadana para construir una visión de futuro en un contexto complejo, marcado por la globalización y la crisis pandémica.

En ese sentido, está organizado en cuatro apartados:

• una caracterización situacional del Paraguay que incluye la descripción de sus fortalezas y paradojas;

• una visión de futuro al 2030;

• una propuesta de puntos de apalancamiento para el cambio, los cuales están agrupados según responsabilidades del gobierno, el sector privado, la sociedad civil, los partidos políticos y la academia.

• preguntas que señalan ineludibles temas sobre los cuales debemos seguir dialogando.

Protagonizar el diálogo social es un desafío de todo el país para construir visiones de futuro que logren avivar y solidificar demandas de cambio provenientes de una población que tiene el derecho de vivir mejor.

El documento es una versión 1.0 porque está abierto a su enriquecimiento. Pretende constituirse en un instrumento para ampliar el diálogo con otros sectores sociales, recoger propuestas y madurar tanto el análisis como la proposición de las ineludibles prioridades de cambio del Paraguay.

Foto gentileza Itaipú Binacional

Potencial de innovación. Sus múltiples fortalezas hacen que este país tenga un extraordinario potencial de innovación social para las políticas públicas, los modelos de negocios, el emprendimiento y la gestación de marcos regulatorios.

o Ubicación geográfica y territorialidad. La ubicación geográfica de Paraguay es estratégica. Bien aprovechada, podría hacer del país un nodo de interconexión para relaciones comerciales, económicas y financieras, como lo hicieron otros países con cualidades similares. Pero también para interconexiones artístico-culturales debido, entre otros factores, a su inserción en una territorialidad lingüística. La lengua guaraní tiene alcance regional. Es hablada en Paraguay y parte de Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay.

o Patrimonio y condiciones ambientales. Su patrimonio ambiental es diverso, con alto valor para la conservación, la cultura, la ciencia y la economía.

Nuestros recursos naturales presentan potencialidades singulares para el mercado mundial de bonos de carbono, la generación de conocimientos y la industrialización. La disponibilidad de tierra y la baja densidad poblacional son fortalezas que pueden ser aprovechadas.

Además, Paraguay es uno de los países con más riqueza de agua subterránea (acuíferos) y superficial (ríos) en la región. El Acuífero Guaraní, la más grande reserva de agua dulce del mundo, se encuentra en un territorio conformado por Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay. El Acuífero Yrendague es compartido con Bolivia, mientras que el Acuífero Patiño subyace en el área metropolitana de Asunción, donde vive el 40% de la población nacional del país (MADES. Asunción. 2020)

o Bono demográfico. Es un país con una población mayoritariamente joven. El bono demográfico — esa situación por la cual la proporción de personas en edad de trabajar (15 a 64 años, potencialmente productivas) supera a las personas en edades potencialmente dependientes- continuará hasta el 2045 (DGEEC, 2012, 2016. Asunción).

o Estabilidad macroeconómica. Constituye una arista positiva de la imagen país y un condicionante importante, cuya efectividad se hizo notoria durante la pandemia. El acceso a préstamos para enfrentarla encontró en la estabilidad financiera un factor favorable.

o Productividad agroganadera. En el nuevo siglo ocurre una profunda modernización agroganadera que replantea la escala y la productividad. Se registra un crecimiento sostenido desde el 2004. Del total de exportación de bienes del país en el 2019 (7.962 millones de dólares), el 70% (5.600 millones de dólares) corresponde a la agroganadería y sus derivados (MH. 2020. Asunción).

o Mipymes. El 72,7% de los empleos del país son generados por MIPYMES, las cuales representan el 97% de las empresas del país (OIT. Ginebra. 2017)

o Sectores emergentes. Hay sectores emergentes de la economía, particularmente vinculados con la gastronomía, el turismo, las economías creativas, la comunicación, entre otros, que, incluso, se destacan a nivel internacional, cosechando mercados altamente competitivos o conquistando premios y reconocimientos.

o Energía limpia y bono energético. El 100% de la energía producida en Paraguay es limpia y renovable. Sus tres represas hidroeléctricas (Acaray, Yacyretâ y, principalmente, Itaipú), lo convierten en uno de los países con mayor producción de energía eléctrica. Su bono energético persistirá hasta el 2028 (PNUD. Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2020. Asunción).

o Singularidad lingüística. Paraguay es uno de los pocos países del mundo donde una lengua de origen indígena (el guaraní) es oficial y es hablada o comprendida por una mayoría absoluta de la población. Es un fuerte elemento diferenciador de identidad.

o Diversidad. Paraguay es un país diverso. En él conviven 19 pueblos indígenas, colonias de migrantes extranjeros, comunidades campesinas, culturas urbanas, culturas juveniles, migrantes, colectivos LGTBI+ y afrodescendientes, entre otros.

o Solidaridad y calidez. La hospitalidad, la calidez y la solidaridad son atributos extendidos en la población, destacados por propios y extraños. Las relaciones interpersonales y comunitarias aún tienen mucho peso en el país.

o Instrumentos jurídicos y de regulación. El país cuenta con instrumentos jurídicos importantes en materia transparencia, integridad, acceso a la información pública, entre otros ámbitos de la gestión pública.

Estas y otras fortalezas destacan al Paraguay, pero no siempre orientan su desarrollo. No están siendo suficientemente aprovechadas y, en muchos casos, se están perdiendo.

Foto WWF Paraguay

Situaciones contradictorias impiden que las fortalezas del país prevalezcan y se conviertan en factores efectivos de bienestar y desarrollo. Paraguay es un país de paradojas.

Crecimiento económico y desafíos del desarrollo. Paraguay experimentó un crecimiento sostenido del PIB desde el 2003, con un promedio del 4,5% en los últimos 15 años (BM.Washington.2018), factor que fue clave, por un lado, para reducir la pobreza del 40,55% en 1997 a 24,2% en 2018 (DGEEC. Asunción), y, por el otro, para ensanchar la clase media del 20% de la población en el año 2004 al 40% de la población en el año 2014 (STP.Asunción.2016). Sin embargo, no se ha podido revertir la tendencia que agranda la brecha de la desigualdad social, y los dos avances socioeconómicos más importantes están condicionados: la reducción de la pobreza se estancó y los pronósticos del corto plazo son desalentadores debido a los efectos de la pandemia.

Ritmo acelerado de endeudamiento — poca certeza de eficiencia en la inversión. El endeudamiento alcanzó 11.540 millones de dólares, el 33% del Producto Interno Bruto (PIB) (MH. Informe Estadístico 2020. Asunción); de esta manera, el rango actual de la deuda pública del país va superando el límite (hasta 30% del PIB) considerado como prudente por algunos organismos internacionales. Adicionalmente, el ritmo de endeudamiento es insostenible, razón por la cual debe ser corregido con una gestión de deuda pública prudente. Este acelerado ritmo no es respaldado por una estrategia robusta y eficiente de inversión pública; si bien como medida contra cíclica dio resultados dinamizando la demanda agregada, existen dudas acerca de la rentabilidad a largo plazo de las inversiones públicas en infraestructuras de escasa utilidad social.

El círculo vicioso de los impuestos y el gasto público. El sistema impositivo paraguayo es regresivo: el 75% de los ingresos proviene de los impuestos

indirectos, mientras que el 25% de los impuestos directos (Rodrigo Ibarrola. Asunción. 2020). En proporción a sus ingresos, la carga tributaria la afrontan en mayor medida quienes tienen menos recursos. Este rasgo impositivo se combina con la ineficiencia del gasto público y la evasión fiscal, esta última relacionada con el contrabando y la informalidad, fenómenos endémicos y extendidos.

Alimentar el mundo. Paraguay es un país agrícola y ganadero que se presenta al mundo como productor y exportador de alimentos, pero que no logra garantizar la calidad y la seguridad alimentaria, ni abastecer el mercado local. Es uno de los grandes productores y exportadores de granos en estado natural, como la soja, el trigo y el sésamo, pero es un alto importador de hortalizas, legumbres y alimentos enlatados de todo tipo. La acotada producción frutihortícola es minada por el contrabando, flagelo que afecta de forma integral a la economía.

Diferentes formas de malnutrición. La prevalencia de la desnutrición y la obesidad infantiles es una de las más altas en la región; además hay personas que todavía mueren de hambre o que no acceden al agua potable. El 32,5% de los hogares presenta disponibilidad calórica deficiente; el 11,4% de niñas y niños menores de 5 años tiene talla baja o desnutrición crónica; el 8,7% de niñas y niños menores de 5 años tiene obesidad; solo el 53,2% de los hogares del país cuenta con alguna fuente de agua mejorada (DGEEC. Asunción. 2020).

Informalidad que afecta principalmente a MIPYMES. Las MIPYMES son la principal fuente de empleo, pero el 70% de ellas se halla en la informalidad (Procesamiento coordinado entre MH, DGEEC y MIC. Asunción. 2020)

Tierra sin campesinos, recursos naturales y pobreza. Se destacan la vastedad y la fertilidad de las tierras, así como la laboriosidad de los campesinos, pero siguen existiendo “campesinos sin tierra” y “tierras sin campesinos”.

Energía limpia — Energía sucia. Toda la energía producida en Paraguay es limpia y renovable; sin embargo, la mayor parte de la energía consumida es contaminante (petróleo, gas y carbón) y proviene fundamentalmente de la biomasa (PNUD. Informe Nacional sobre Desarrollo Humano: Energía y Desarrollo humano, 2020. Asunción).

Electricidad — combustible. Es un país que exporta energía eléctrica e importa combustibles fósiles. Esto representa altos costos económicos y ambientales. (PNUD. Informe Nacional sobre Desarrollo Humano: Energía y Desarrollo humano, 2020. Asunción).

La mayor hidroeléctrica en un país que no la industrializa ni tiene infraestructura adecuada de electricidad. Tenemos hidroeléctricas de importancia regional y mundial, pero seguimos sin usar la energía producida para industrializar. Por si fuera poco, es un país donde los cortes de energía son frecuentes.

Idealización juvenil. La población juvenil es destacada en los discursos políticos, pero mayormente sufre exclusiones y violencias de todo tipo.

• De cada 100 estudiantes que en el 2007 se matricularon en el primer grado de la Educación Escolar Básica, 46 de ellos se matricularon en el tercer curso de la Educación Media en el año 2018, luego de los 12 años de escolarización obligatoria. De estos, 44 lograron concluir (MEC. Plan de Acción Educativa 2018–2023. Asunción). Las cifras empeoran en ciertos territorios marcados por el aislamiento, o en minorías excluidas como los pueblos indígenas y la comunidad LGBTIQ+.

• Más de 210.000 personas entre 15 y 19 años no asisten a una institución de enseñanza formal (DGEEC. Asunción. 2019). La Tasa de Natalidad entre Adolescentes entre 15 y 19 años es de 72 nacimientos por cada 1.000 mujeres (UNFPA. Asunción. 2019). En Paraguay se producen cada año 20 mil

embarazos y nacimientos de hijas e hijos de niñas y adolescentes entre 10 y 19 años; de estos nacimientos, 700 corresponden a niñas de entre 10 y 14 años (UNFPA. Asunción. 2019), como consecuencia de los abusos sexuales.

Relevancia de las mujeres y machismo. De forma similar, el relato oficial y el sentido común engrandecen a las mujeres en la historia y en la vida económica y familiar, pero es un país marcadamente machista, con pronunciadas desigualdades de género y con índices alarmantes de violencia hacia las mujeres. Cuando el 75,24% de los hombres ejerce una actividad económica, solo el 50,91% de las mujeres lo hace (DGEEC, EPH 2017. Asunción). Los números de feminicidio son alarmantes: 53, 59, 37, 36 fueron los casos ocurridos en los años 2017, 2018, 2019 y 2020, respectivamente (Observatorio del Ministerio de la Mujer. Asunción). La participación política de las mujeres sigue siendo muy baja. Solo el 15% de las bancas en la Cámara de Diputados y el 18% en la Cámara de Senadores son ocupados por mujeres (CDE. 2019. Asunción).

Diversidad sin interculturalidad. La diversidad cultural -que se expresa a nivel de múltiples lenguas, etnias, territorialidades distintas, comunidades de migrantes, culturas juveniles, comunidad LGBTIQ+, personas con discapacidad- carece de canales y prácticas de interculturalidad que favorezcan el reconocimiento, la visibilización y el intercambio. La segregación y la marginalización son la tendencia dominante. Paraguay aún carece, por ejemplo, de una Ley contra toda forma de Discriminación.

Cantidad Vs. calidad de la participación. En las últimas tres décadas, ha habido un incremento de organizaciones, incluso el surgimiento de nuevos actores en la sociedad civil, en el sector privado, en el sector académico, en las comunicaciones y en el sector partidario. Sin embargo, el crecimiento tiende a la fragmentación antes que a la articulación, mermando la calidad de la participación.

Instrumentos que no se utilizan. La impunidad pone en evidencia la inefectividad de las leyes. Se registran muy pocos casos de personas o entidades condenadas por delitos ambientales, y menos aún sanciones ejemplares. Paraguay ocupa el lugar 123 entre 176 países en el Índice de Percepción de la Corrupción (Banco Mundial. Washington D.C. 2020). Durante la pandemia, ocurrieron escandalosos casos de corrupción que tiñeron los acertados esfuerzos iniciales de respuesta.

Fetiche de la Ley. El incumplimiento de las normas y leyes es un patrón cultural extendido. Extrañamente, partidos políticos, organizaciones civiles, gremios del sector privado, comunicadores, entre otros actores, siguen insistiendo en que la respuesta a muchos de los problemas del país pasa por “hacer una ley”.

Desorden institucional. La creación de instituciones no logra la finalidad que la motivó debido, en gran medida, a:

o la lógica clientelar que obtura todo esfuerzo de profesionalización;

o la superposición de funciones;

o la falta de articulación entre las entidades que hacen parte de la administración pública.

Los esfuerzos por racionalizar la organización del Estado no tuvieron continuidad ni efectividad.

Mercantilización universitaria — devaluación de la calidad. La ampliación del acceso a los estudios superiores está subordinada a criterios preponderantemente comerciales, en desmedro de la calidad académica y bajo la orfandad de una clara política educativa vinculada a un modelo de desarrollo nacional. En las últimas dos décadas proliferaron facultades y carreras de todo tipo en gran parte del territorio nacional. Por ejemplo, actualmente, existen 32 universidades

habilitadas por resolución del Consejo Nacional de Educación Superior — CONES (CONES. Asunción. 2020), que ofrecen 271 carreras acreditadas por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior — ANEAES (ANEAES. Asunción. 2020) Del total de carreras acreditadas, 37 (13,6%) son de Medicina, según ANEAES. De hecho, estas dos instituciones están desactualizadas y se caracterizan por un desempeño ineficiente e ineficaz que obstruyen todo esfuerzo de innovación. La Universidad Nacional de Asunción (UNA) tampoco utiliza con eficiencia sus recursos presupuestarios para mejorar la calidad de la formación de los estudiantes.

Aumentan las universidades, pero la academia no se desarrolla. Aumenta el número de universidades, pero la academia sigue siendo una profesión excepcional. Las condiciones y los incentivos para la docencia y la investigación son escasos y desfavorables. A todo ello se agrega que la incipiente institucionalidad académica está desconectada de la institucionalidad pública en general y, por lo tanto, del desarrollo. Las raras experiencias de trabajo conjunto entre grupos de investigadores e instituciones públicas no logran capitalizarse académica ni estratégicamente. El sector privado mayormente no expresa interés en financiar proyectos de investigación y producción de conocimientos.

Innovación — corporativismo. Mientras aumenta el número de personas que estudian o se especializan en el extranjero, de la mano de programas como BECAL, todavía persisten dificultades para la inserción adecuada en el mercado de trabajo. 1095 jóvenes han regresado de sus estudios en el extranjero a través del Programa BECAL. De ese número, el 82% está trabajando. El 69% de quienes trabajan lo hace en el sector público, el 25% en el sector privado, el 3% en ONG, el 2% en instancias mixtas y el 1% en organismos de cooperación internacional (Comunicación del Programa BECAL. Asunción. 2020).

La paradoja ambiental. Una de las principales fortalezas del país es su patrimonio ambiental, pero este no es gestionado apropiadamente, lo que “conduce a la sobreexplotación de los recursos naturales, la creciente degradación de los sistemas ecológicos y la vulnerabilidad ante cambio climático”. Alrededor del 94% del Bosque Atlántico ya ha desaparecido y, al ritmo actual, la cubierta forestal del Chaco desaparecerá en 24 años (BM. Washington D.C. 2018). La Ley de Deforestación 0 en la Región Oriental no ha logrado implementación efectiva (idem). Su ampliación por 10 años más, a través de la Ley 6256/2020, enfrenta el reto de cambiar ese patrón. Las aguas subterráneas están siendo sobreexplotadas (Consultora Chou Kaihatusu. Tokio. 2017).

Territorios desordenados e impensados. El territorio paraguayo está marcado por regiones muy heterogéneas y diversas. Sin embargo, no existe un ordenamiento territorial que oriente efectivamente las dinámicas económicas, las prácticas sociales y la conservación ambiental conforme a una visión de desarrollo sostenible. El PND 2030 carece de un análisis cartográfico y no presenta directrices concretas de desarrollo territorial. En este contexto, la urbanización no tiene dirección ni planificación, los ecosistemas se depredan, los recursos naturales son desaprovechados o mal aprovechados y las áreas rurales se empobrecen.

Es necesario instaurar políticas públicas para equilibrar la organización del territorio nacional, de modo a alcanzar una distribución más armónica de la población, de las actividades económicas de los diferentes sectores productivos y de las áreas estratégicas de conservación ambiental. Para eso, es fundamental impulsar un ambicioso proyecto territorial de escala nacional, y fomentar colaboraciones fructíferas entre los diferentes gobiernos locales.

En particular, es recomendable impulsar planes locales de ordenamiento urbano y territorial que garanticen la participación de la ciudadanía, de las organizaciones de la sociedad civil, y de las instituciones públicas: las

iniciativas locales, sinceras y movilizadoras, pueden ser catalizadoras de innovación local por parte de los actores públicos y privados.

Leer el territorio. Los territorios merecen nuevas lecturas interpretativas acerca de sus formas, estructuras, funciones y procesos de evolución. En particular, urge trascender las definiciones actuales — dicotómicas y desfasadas — sobre lo urbano y lo rural. Estas consideraciones oficiales son, en parte, responsables de la desigualdad socio-espacial que padecen las áreas rurales en términos de equipamientos públicos, pero también respecto de las soluciones subjetivas que se plantean acerca de las respuestas a aportar en estos territorios, a menudo frágiles y estigmatizados. Además, las definiciones que distinguen las áreas urbanas y rurales alimentan un sistema de fiscalidad local totalmente insostenible, que limita inexorablemente la atención de las áreas rurales en materia de equipamientos y de servicios.

Renovando las perspectivas sobre el funcionamiento de los territorios, se podrán promover vocaciones específicas, y se podrá fomentar la conducción de políticas ajustadas y adaptadas a los diversos contextos. Convocando los diferentes aportes de las ciencias sociales y ambientales, se podrán construir visiones pragmáticas y creativas acerca de las interacciones entre las sociedades humanas y el funcionamiento de los ecosistemas, de modo a restaurar las conectividades ecológicas, orientar la evolución de los paisajes, y garantizar la sustentabilidad de los diferentes modelos de producción agropecuaria.

Uno de los principales retos que develó la pandemia, según directivos del Sistema de Salud, es aprender a leer el territorio, en particular el micro- territorio, y una mayor simbiosis entre geografía, ciencias sociales y salud.

Migración campesina y falta de viviendas. En un país agrícola como el nuestro, la población campesina es expulsada del campo y la urbanización tardía no es aprovechada por las municipalidades para nutrirse de los aprendizajes de otros países y orientar la planificación urbana.

La construcción de un sistema de ciudades estratégicamente distribuido en el territorio nacional, y adecuadamente equipado, puede reorientar los flujos migratorios campo/ciudad, de manera más equilibrada espacialmente. A su vez, la ejecución de una política de ordenamiento territorial en las áreas rurales, y la dotación de infraestructura, equipamientos y servicios, podrán alentar la retención poblacional y el desarrollo de comunidades rurales.

El alto nivel de inversión inmobiliaria, que creció un 3,5% en el 2020 (BCP. Asunción. 2020), no favorece el acceso a la vivienda por parte de las mayorías. En Paraguay, el déficit de vivienda afecta a una importante franja de la población (desde los grupos más vulnerables hasta la clase media), siendo la oferta de vivienda social insuficiente. Hay un déficit actual de 1.100.000 viviendas (STP. Asunción. 2012).

Foto de César Olmedo

Tal vez los aprendizajes de la pandemia logren revertir las resistencias para promover cambios estructurales.

• La pandemia por el Covid 19 constituye un punto de inflexión en la historia de la humanidad. No solo importan sus efectos, entre severos y devastadores, sino — por sobre todo — sus enseñanzas. Cuanta más fragilidad de la economía, cuanta más precariedad en los sistemas de educación, salud y protección social, y cuanta más debilidad en la racionalidad predictiva de las instituciones, mayores la vulnerabilidad y la desigualdad en una sociedad.

• En un mundo marcado por la crisis climática, y sus fenómenos derivados, las emergencias de todo tipo tienden a ser recurrentes. Paraguay es el país más vulnerable de América del Sur al Cambio Climático (Dafna Bitrán. Paraguay: el país más vulnerable en América del Sur al Cambio Climático. Asunción. 2019)

• En medio de la supremacía de la incertidumbre emerge un nuevo tipo de desigualdad: los Estados previsores, aquellos que cuentan con la organización, la institucionalidad, la tecnología y los acuerdos sociales perdurables para tomar y sostener medidas de largo plazo y prepararse para contingencias, como una pandemia, y los Estados reactivos, frágiles y desorganizados. Estos aparecen atrapados en la emergencia permanente, incapaces de prepararse ante situaciones que la experiencia y el avance científico pronostican con relativa antelación.

• La pandemia también develó el mito de la conectividad y la contundencia de las brechas digitales. Si bien el 73,8% de la población paraguaya tiene

acceso a internet, solo el 4,8% tiene acceso a través de conexión fija (en hogares y oficinas), mientras que el 69% lo hace a través de conexión móvil (celulares) (MITIC. Encuesta 2018.Asunción). El 87% de la población de 5 a 17 años no posee conexión a internet en su hogar, porcentaje que llega al 99% al considerar la situación de pobreza (DGEEC. EPH 2017. Asunción).

Hay medidas ineludibles:

o Fortalecer la previsión y la planificación en salud pública con enfoque territorial;

o Robustecer y diversificar los canales de crédito para las mipymes;

o Acelerar la transformación educativa, considerando muy especialmente la educación socioemocional y la educación sexual integral, la formación docente, la malla curricular, la inclusión y la conectividad;

o Prevenir y combatir el abuso sexual y la violencia de género;

o Acelerar la puesta en funcionamiento del Sistema de Protección Social.

• Se ha visto que uno de los obstáculos para responder a los efectos inmediatos de la pandemia fue la carencia de información organizada acerca de las poblaciones que viven en situación de pobreza u otra vulnerabilidad.

• Ciertos sectores, como los pueblos indígenas, se hallan en una situación de exclusión agravada. Sus indicadores de desarrollo humano están muy por debajo del promedio nacional. El 65% de la población indígena vive en situación de pobreza y el 30% en situación de pobreza extrema (DGEEC. EPH de Pueblos Indígenas 2016 y 2017. Asunción).

• La institucionalidad responsable de los derechos indígenas es precaria, ineficiente e ineficaz. Cuestiones estructurales de larga data siguen sin atenderse, agudizándose progresivamente.

• Asegurar la disponibilidad de la energía de Itaipú para el desarrollo social integral del país garantizando mejores condiciones que las que presenta el Tratado actual, frente a la inminente negociación con Brasil.

• Iniciar un proceso estratégico con sus correspondientes acciones, para enfrentar los efectos que la crisis climática presenta para Paraguay.

• Algunos fenómenos positivos hacen de contrapunto con los citados. Por una parte, la pandemia favoreció la visibilidad de los problemas ambientales, en particular los fenómenos vinculados al cambio climático, así como el carácter trascendental de la salud pública. Por la otra, contribuyó a adoptar una perspectiva más compleja del trabajo (la flexibilización horaria, las plurales formas de trabajo, la combinación de lo presencial y lo virtual). También se comprobó la propensión de la población paraguaya a acatar medidas disciplinarias en pos del bien común.

• Sin embargo, los fenómenos globales vienen de larga data, aunque la pandemia venga a acelerarlos. Algunos de ellos cobran especial relevancia para Paraguay:

o Las exigencias del mercado internacional para productos orgánicos, ambientalmente sostenibles, socialmente inclusivos.

o Las transformaciones del mundo del trabajo: el trabajo en red, la colaboración como paradigma emergente en el espacio laboral, la incorporación de la modalidad de trabajo virtual como condición legitimada.

o La tendencia al sistema híbrido en educación como respuesta a las necesidades de promover aprendizajes en modalidad digital.

o La reconfiguración de los mercados internacionales, tanto a nivel geopolítico como a partir de las nuevas tecnologías, desde la incorporación de inteligencia artificial hasta la inminente automatización y robotización de las industrias.

• Pero también hay condiciones y fenómenos estructurales que tienen una incidencia sistémica: la pobreza, la desigualdad, la democratización formal, el terrorismo y el narcotráfico, la persistencia de distintas formas de discriminación y la concentración de la propiedad de los medios de comunicación en cuatro grupos empresariales.

• El agravamiento progresivo de los problemas, sin señales de detención, reversión o cambio, produce desilusión y cansancio. Esta situación contribuye aún más a la desafección de la política, ese fenómeno por el cual las instituciones y todo el campo del poder estatal, pierden sentido de importancia y utilidad. En estas circunstancias, la desmotivación, la polarización y la desesperanza se incrementan, principalmente en los jóvenes, que descreen de la política y de la posibilidad de cualquier cambio.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Consultora Chou Kaihatusu. Estudio de Políticas y Manejo Ambiental de Aguas Subterráneas en el Área Metropolitana de Asunción. 2017.

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Dirección General de Estadística, Encuesta y Censo. Encuesta Permanente de Hogares. 2017.

Dirección General de Estadística, Encuesta y Censo. EPH de Pueblos Indígenas 2016 y 2017.

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OIT. Paraguay: Situación actual de las MIPYMES y las políticas de formalización. Informe Técnico Nª 3. 2017.

PNUD. Informe Nacional sobre Desarrollo Humano: Energía y Desarrollo humano Paraguay 2020. Asunción, 2020.

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Secretaría Técnica de Planificación. La clase media crece en Paraguay. Asunción. 2019.

UNFPA. Consecuencias socioeconómicas del embarazo adolescente en Paraguay. Asunción, 2019.

LÍDERES Y LIDERESAS QUE PARTICIPARON DEL DIÁLOGO ESTRATÉGICO, DESARROLLADO POR PARAGUAY AHORA ENTRE LOS MESES DE MAYO A OCTUBRE DEL 2020

Milton Abich, José Aguero, Ángel Almada, Perla Álvarez B., María Sol Arrúa, Cinthia Arrúa, Brunella Ayala, Walter Benítez, Patricia Cabañas, Magalí Cáceres, Carolina Cáceres Lucey, Santiago Campos Cervera, Latifi Chelala, José Colbes, Edgar Colmán, Julio De Torres, Bruno Defelippe, Paulo Duarte Jazmín Duarte, Carolina Fernández, Gabriela Fretes, Kevin Goetz, Leonardo Gómez, Cristina Goralewski, Cristina Kress, Cecilia Llamosas, Renato Maas, Perla Méndez, Renato Minardi, Iván Monges, Gustavo Montiel, Federico Mora, Soledad Núñez, Marlene Orué, Olga Paredes, Cleto Pérez, Bernarda Pesoa, Ilse Quevedo, Osmar Quiñonez, Natalia Ramírez, Maya Riquelme, Fernando Rivarola, David Riveros, García Ana Romero, Yren Rotela, José Tomas Sánchez, Oscar Sánchez, Paulina Serrano, Bianca Soares, Cristian Sosa, Rodrigo Valdez, Alejandro Valdez, Matías Vargas, Maria Paz Vasconsellos, Linda Vera, Ramona Viera, Romina Villalba y Alejandro Zuccolillo.

LÍDERES Y LIDERESAS DE PARAGUAY AHORA QUE PARTICIPARON EN LA ELABORACIÓN DEL PRESENTE DOCUMENTO, ENTRE LOS MESES DE NOVIEMBRE 2020 A ENERO 2021

Milton Abich, Ángel Almada, Cinthia Arrua, María Sol Arrua, Brunella Ayala, Walter Benítez, Magalí Cáceres, Carolina Cáceres Lucey, Santiago Campos Cervera, Latifi Chelala, José Colbes, Edgar Colmán, Julio De Torres, Bruno Defelippe, Jazmín Duarte, Paulo Duarte, Carolina Fernández, Gabriela Fretes, Kevin Goetz, Leonardo Gómez, Cecilia Llamosas, Renato Maas, Perla Méndez, Iván Monges, Gustavo Montiel, Federico Mora, Soledad Núñez, Bernarda Pesoa, Ilse Quevedo, Osmar Quiñonez, Natalia Ramírez, Maya Riquelme, Fernando Rivarola, David Riveros García, Ana Romero, Yren Rotela, José Tomás Sánchez, Paulina Serrano, Bianca Soares, Cristian Sosa, Rodrigo Valdez, María Paz Vasconcellos, Linda Veral Ramona Viera, Romina Villalba y Alejandro Zucolillo.

El disenso o el desacuerdo con el contenido no implica la salida del proceso de diálogo, sino la convivencia en la diferencia y las formas variadas de participación.

Documento completo disponible para comentarios hasta el 30 de abril en https://www.paraguayahora.com/documento.

Un espacio de diálogo estratégico entre nuevas generaciones para conectar ideas y transformarlas en propuestas para incidir en las políticas públicas del país.

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